(Mónica, sc profesora de ESO)
Mi experiencia de Dios se encuentra en esos niños que se muestran rebeldes, presentan apatía ante todo, violencia…Detrá s de esa primera máscara que muestran como defensa, hay un niño que está pidiendo ayuda, un niño que necesita ser escuchado, comprendido, respetado, valorado… Ante esta situación le pido a Dios que sea instrumento suyo, que escuche y atienda el clamor escondido de esos niños.
(Isabel, sc médico de familia en Centro de Salud área suburbana de Sevilla)
Mi experiencia de Dios pasa por sentirme muy afortunada por trabajar donde trabajo. Es un verdadero regalo trabajar diariamente al servicio de los que casi siempre son los últimos y los olvidados de nuestra sociedad; los millones de veces al día que Dios me regala su rostro en cada uno de los pacientes a los que visito. Ver el rostro del Dios Resucitado en las personas que cada día pelean por seguir adelante a pesar de todas las dificultades; en otras ocasiones es el rostro del Dios Crucificado en cada anciano solitario, en cada enfermo desvalido o asustado. Ante estas situaciones siempre me surgen dos ideas de forma repetida “cuando lo hagas con uno de estos pequeños…”, y que todos, absolutamente todos los sufrimientos están recogidos y vivificados en la Cruz. Diariamente intento ponerme en manos del Señor para ser su instrumento, que me permita ser un cristal transparente a través del cual Él se haga presente en medio de la miseria, la soledad, y la deshumanizació n que a menudo rodean mi trabajo.
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